Reduzco la letra a tal punto que no se torne visible para mis ojos y solo me deje guiar por los movimientos confusos de los cuadrados del teclado que buscan con interés el autorretrato perdido entre letras. Me es difícil respirar pues hace frío, nací con pulmones débiles en donde siempre habitó el humo de un carro, de un cohete, de un cigarro, un cajón de olores concentrados. El iris se disfraza como el semblante de una estatua, fue perdiendo su tono desde que aprendió lo que significa el grito de un parto en la sala quirúrgica, nunca quisieron dejarse ver ante nadie pues el exterior lograba trastornar la mente envolviéndola en la más inocente curiosidad y llegó el momento que quebró el reflejo del sórdido plasma mitigante. Aún surgían las dudas del ¿por qué de mi figura?, del ¿por qué de mis silencios?, hasta luego arrepentirse tentando a la inestable melodía de las campanas tomar un rumbo comunal y romper la copa que yacía hace mucho plasmado en un papiro.
Nótese el cambio que ejerció la piel al probar las caricias de pinceladas abstractas que dio la propia natura en mi persona, al parecer no obtuve la imagen deseada al pisar la primera baldosa, los cambios debían darse, la tez no era correspondiente, debía ser puesta a semejanza de mis orígenes, pero lo que no se esperaban era de que aquellos rasgos de diversificación iban a tergiversar de forma oblicua, sé que soy la separación de la línea que dice ser la mitad del mundo, de rasgos costeños y serranos que eligió constituirse en un solo ser que optó por tomar ambas identidades.
Algunos dicen ser grandes, otros dicen ser enanos, preferiblemente prefiero ser de estatura ideal pues al parecer la mujer yace en un plano en que no puede ser como ella desea, surgen las restricciones pero no las motivaciones de desear ser lo que un espejo de festival muestra, nunca tuve la oportunidad de posar mi mirada en uno de ellos o darme ilusiones en hacerlo porque luego caería atrapada ante quien no soy, sintiendo envidia de aquella otra imagen que se burlaba airosa del otro lado.
Los huesos son pesados de proporciones inexactas que niegan que observe la estructura biológica que adopté desde el comienzo, los recuerdos no se ofrecen a ayudarme en aquello. Dedos de pianista, el rostro se debe discernir ante la percepción que poseo de este, puede ser como muchos otros y al mismo tiempo no es de ninguno. Así está la pintura colgada entre la sintaxis, mostrando una sonrisa pícara y desvaneciéndose a voluntad.
¿Qué saco con decir mi nombre? La identidad es solo una sombra de la realidad de otro.
Prefiero decir frases de lo más recóndito de mi mente, las cuales he decido compartir con la intención de que no me conozcan y se tarden más en lograr hacerlo.
Quisiera disipar esas imágenes, ver todo tinte púrpura, mis oídos meros agujeros en donde el viento es rechazado al igual que las palabras.
Admito que dudo, que fallo y por ello me aterra enterarme que mi humanidad se asienta más como un rasgo intocable.
Seres de papel que rondan en aquella llanura de cacao, sin sabor ni aroma.
Fue un retrato irreal, de azúcar morena en donde yacía la imagen de una máscara que cubría un cráneo.
Soy (....)

Me encantaron los versos finales. Más que nada porque me tratan de decir: "hey, soy yo, me conoces, ¿para qué rayos quieres mi nombre?" Jajaja, pues un rasgo tuyo: escribir liricamente y me gusta; mientras más enredado mejor. Me habría gustado que escribas sobre tu parte interna. Bueno, al fin al cabo te describes "bonitamente". Me gustó mucho.
ResponderEliminar"Dedos de pianista" quien no te conoce deja pasar mucho de ti y quienes te conocemos también. ¿Cómo rayos puede llegar uno a una conversa donde se entere que tocas el piano o que tú crees que tienes los dedos de un pianista? Uh, hay que esperar hasta estos momentos cuando mediante un blog nos enteramos de cosas tan raras, no es que tú seas raras, solo las cosas que nosotros creemos de nosotros mismos o que otros creen, al final todos somos una mezcla de lo que creemos de nosotros mismo y lo que otros piensan, ¿no?
ResponderEliminarPor si acaso mi blog es: http://danielucasec.posterous.com/
El estilo inclusive nararativo de Gisella es lírico. Creo que ya todos lo conocemos.
ResponderEliminarEs la segunda entrada que leo a estas altas horas de la noche y me sorprendo con la singular importancia que (a lo igual que Pakita) Gisella le da al parto. Me parece interesante eso, la verdad. Es como una pregunta implícita, entre líneas, casi filosófica: ¿la manera en que venimos al mundo da cuentas de nuestra personalidad? No es coincidencia que dos personas lo hayan tomado en cuenta en la elaboración de su autorretrato.
Está bien logrado la cantidad de imágenes por las que, como si se tratasen de hipertextos, viajamos por tan solo recaer en una simple descripción. Enriquece el texto, evidentemente.
Dios mio santo, Gisella siempre eres tan complicada, tan abstracta, poética, tan tu. Es como si leerte, es leer a un gran personaje que tiene años de técnica para confundir a sus lectores. Ese es el hecho, es muy interesante pero a veces parece que solo escribes para ti y para el otro es más trabajoso comprender completamente las ideas.
ResponderEliminarMe gustaron mucho las figuras que usas porque evocan a casi todos los sentidos. Muy bueno.