jueves, 28 de julio de 2011

Cuarto de libra

-¡Lo quiero ahora!- los gritos del anciano se volvían cada vez más estrepitosos y los empleados dejaron de escuchar sus quejas, ya había salido su orden y frente a él se encontraba la cabeza de una vaca servida en una bandeja, sus ojos aún abiertos en donde aún yacía la imagen de su asesino que ahora gastaba sus últimas ganancias en whisky.

-No me escucharon, ¿verdad? ¡Quiero mi orden, ahora!- exigía nuevamente mientras sus manos dieron ciertos golpes en cada extremo de la bandeja, haciendo que la cabeza perdiera su equilibrio y cayera al piso, se escuchaban leves mugidos pero ninguno proveniente de su comida.

-No desperdicie la comida, ¡no!- gritaban las personas a su alrededor, que sin dudarlo se aproximaron hacia la res y empezaron a devorar vivazmente su rostro dejando la lengua que aún estaba intoxicada por los restos de heno envenenado que le habían dado aquella mañana.

-Malditos animales, ahora ya no tengo dinero para comprarme una comida decente- refunfuñaba el viejo mientras observaba como el gentío se relamía los dedos temerosos ante estas nuevas sensaciones que los tentaban a devorarse o fornicar entre ellos, por aquel dulce aroma que emanaban las recientes feromonas adquiridas por la satisfacción de su caza.

Al salir éste del local percibía la pestilencia que provenía de una puerta en donde observaba con mucho detenimiento las palabras amarillentas de área restringida pero como él se excusaría por su deficiencia visual y al no haber ningún empleado cerca, se arriesgó a entrar para así al menos, llevarse algo a su casa.

-Malditos perros, como apesta- susurraba para sí, mientras seguía su camino aproximándose a un horno, oculto tras un pilar podía observar como cada empleado empezaba a realizar los procedimientos más meticulosos para matar a las vacas y poder sacar los nutrientes esenciales de estas. La boca le salivaba mientras ante cada escena ya podía sentir como mordía las carnes de cada una, un ruido le delato, como era de esperarse, lo atraparon.

-Tranquilo anciano, usted nos servirá- sonrió el gerente con algunos empleados y guardias del local que habían entrado. De repente apareció una joven con un cuchillo y empezó a clavarlo gustosamente en la piel del anciano, gritando con deleite mientras el pobre había quedado inmóvil ante sus acciones y sus quejidos fueron tan leves que quienes escucharon, pensaron que en un baño se encontraba alguien desocupando el estómago.

A la siguiente orden, un cambio surgió en el ambiente, las bandejas cayeron al suelo y el primer cliente en la fila recibió sin costo una hamburguesa del tamaño de su mano junto con unas papas fritas y una cola, todo puesto ordenadamente frente a este que al dar el primer mordiscó retrocedió y muy calladamente se sentó en un rincón, las bestias se iban convirtiendo lentamente en gente civilizada, mientras las muertes ahora venían en combos.

jueves, 21 de julio de 2011

El último dinosaurio

Al romperse el ventanal, el dinosaurio se despertó y al darse cuenta de que esta sería la última oportunidad de ser el protagonista, se volvió a dormir.

Mano Negra

El protagonista, un joven de treinta años, (el narrador tiene 40 y quiere simular que aún puede considerarse joven) con problemas de atención y actualmente ejerce su profesión como detective. Su apodo es mano negra (el narrador no quiere darle una identidad pues piensa que su detective podría perder su encanto si llegase a poner un nombre común o un nombre banal aunque ya considera que ha cometido errores y tampoco los justificará) y su primer oficio será seguir el rastro de un acosador que ha estado molestando a la hija del alcalde (Nuestro narrador está muy acostumbrado a observar a las familias de los políticos ser quienes salen más perjudicadas que los mismos).

- Mano negra, te he llamado porque Clara siente que va a morir pronto
- ¿Cómo es eso señor, por qué ella tendría un presentimiento como tal?
- Recientemente ha recibido cartas en donde una persona ha estado confesándole un amor que siente que la perjudicará a largo plazo.

(En este momento el narrador se detiene y oculta la escena para que no se vean las cartas en donde su detective conocerá a profundidad el problema).
- Clara tiene razón señor, lo mejor será empezar a encontrar a este individuo pues si las cartas continúan como las últimas no creo que ella siga con vida por más de una semana.
(El narrador recuerda esa frase de su médico que se la dijo tan cordialmente hace 6 días, 23 horas y 58 minutos)

Mano negra sale a la calle y empieza a rebuscar en su bolsillo las cartas, observando con detenimiento las fechas, direcciones, escrituras que podrían ayudarle para su investigación. De repente observa una cafetería, el aroma le atrae y decide detenerse a descansar para así luego preocuparse en Clara (Al narrador le ha provocado café y se ha preparado una taza para así continuar).

Un expresso ha llegado a su mesa y con apuro se lo ha terminado, ha dejado las cartas revueltas alado de la taza vacía y se ha ido. Al ir paseando nuevamente por la calle, se encuentra con un antiguo compañero de habitación y este ha decidido invitarle a cenar con su familia, mano negra no se ha negado y entre las conversaciones ha quedado muy complacido con saber que ha conseguido su primer trabajo de investigación (El narrador ha dejado en ridículo a su personaje por haber perdido las cartas, los siete días se cumplen y antes de morir piensa en Clara).

jueves, 14 de julio de 2011

Pictórica

Semen con sangre.

En tu nacimiento, no emitiste ningún sonido de llanto, no hubo rastro de calvicie o cuerpo frágil. Te presentaste fuerte mientras pisabas el caparazón marítimo que te había acuñado, pues naciste entre las olas. Fuiste engendrada para dar amor y hasta hoy has enamorado ya a tantos con tu belleza seductora, logrando propagar la masturbación.

Horas.

Y así los relojes se derriten, las manecillas no giran, el tiempo se torna ilimitado, esperando a que mi prometida llegue.


Gritos.

¡AAAAAAAAAAAH! , grita.
¡AAAAAAAAAAAAAH!, gritan.

El museo, la biblioteca, la iglesia, la clase, la reunión de aniversario, la boda de tu ex amante, el enterarte de que tu esposa no es huérfana, no lo olviden.

¡AAAAAAAAAAAAAAH!, gritemos.

Máquina de nubes.

Las contemplaba desde la cima, danzando ante mí, incitándome a tocarlas, detrás no hay nada más que espectadores que tratan de ver lo que observo con tanto ahínco. He decidido paralizarme eternamente para no dejarlas nunca solas. Meneando sus cuerpos exóticos, nuevamente convirtiéndose en lluvia, evaporándose y regresando a mí más hermosas. Pero lo cierto es, que ustedes me controlan, soy un mero disfraz que aparenta estar enamorado, pues sufro un castigo como Prometeo. De mis ojos agujerados salen estas ingratas que advierten que si me voltease quien me vea ocupará mi lugar, solo que como soy mudo no puedo quejarme.

La Lisa está mona.

Sonrío pero no para ti. Me ves hermosa, me veo hermosa. Sabes que me deseas pues yo misma me deseo. Me contemplas con tus ojos, me contemplo en tus ojos. No habrá mayor dicha para mí si no sufres por mí. Así que sufre, sufre más, pues nunca lograrás obtener mis secretos. Sonrío, tú mueres.

miércoles, 6 de julio de 2011

Sus palabras no son mías

Computadora: Iniciando sesión desde el botón ubicado en la parte inferior de la pantalla que de su ilustre color negro se torna multicolor con el logotipo de Windows que irónicamente me dice: “Bienvenido, esperamos encuentres un vicio permanente en nosotros y nunca jamás puedas respirar si no nos usas”. Pasan varias horas, el cansancio se evaporiza y los recuerdos son borrosos, giro mi mirada al reloj y ha logrado nuevamente volver a atraparme entre el photoshop y los videos del youtube. Ya he escuchado de varios casos de personas que mantienen su computadora lo más cerca posible, ya el papel ha quedado olvidado. Me pregunto: ¿Llegará el día en que cuando entre a un SuperPaco, busque los materiales de clase y me encuentre de que todos los cuadernos han sido reemplazados por pequeños dispositivos computarizados?, Respuesta: Es lo más probable
.
Me levanto de la silla, la espalda empieza a desconocer alguna otra postura que no sea estar sentada, se escuchan los cracks de la mala posición y de repente el sonido empieza a convertirse en una gama de tap tap tap tap, el ritmo puro de los teclados que al visitar cada habitación de mi casa me doy cuenta de que no he sido la única víctima ante tal situación, y esos tap tap tap se van extendiendo por toda la cuadra, por toda la región, por todo el país, por todo el mundo, submundos, galaxias, en fin. Muevo el mouse, quito el inhibido y otra vez al tap tap tap.

Vidrio: Es un fantasma que ronda en los lugares menos esperados, no es lo suficientemente denso como para ser un espejo y poder servirme como soporte para mirarme con detenimiento. Suele ser un timador pues es su transparencia que lo hace ser tan imprevisto, recuerdo que solo había dado 4 pasos mirando la entrada y fue un choque seco de mi cabeza contra el inesperado visitante que se interponía en mi camino, afortunadamente pude mantenerme en pie pues son esos golpes que te dejan sin oportunidad de reaccionar en lo absoluto.

A pesar de ser mi enemigo por excelencia, confirmo que su textura es tan frágil que me apena saber que cada vez uno no se puede fiar de éste por la ineficiencia en su resistencia. Quienes más tienen las de perder son las casas que están cerca de parques, estadios, y demás que practican el baseball y en operas en donde no suelen modular bien la intensidad de su Figaro. Pienso que son cobardes y por eso se desbaratan tan rápido, lástima que no tengamos las instrucciones de este rompecabezas que en verdad me molestaría terminar por mi cuenta.

Actuación: Todos se pararon mientras el elenco de Alguien voló sobre el nido del cucú empezaban a acercarse, sudados, extenuados, con sus voces anhelando una copa de whisky. El público gritaba y sus manos estaban a punto de romperse con tanto ruido que ocasionaban en cada golpe que ejercían entre ambas mientras más rápido, mejor. Dejando olvidado al Joel Benavides que yacía en una cama, casi vegetativo. Al pobre Billy que suicidándose no obtuvo la satisfacción de dejar embarazada a una mujer. A la enfermera Rada que detrás de esa máscara de orden era igual o una peor paciente que necesitaba de cuidados médicos. Y al jefe Anank que tras crear una relación de profunda amistad con Joel, lo había asesinado pues era por su bien. Y aún así, seguían los aplausos.

Recuerdo contigo pan y cebolla, la intensa concentración de los actores en no dejarse alterar por el público que entre risas y aplausos empezaban a adentrarse en el mismo escenario de la representación dada. Mientras en la habitación se veía a la abuela refunfuñando por su televisor viejo, a un padre que trataba de trabajar por el beneficio de su familia, las críticas y esperanzas de la madre y los hijos que de un momento a otro andaban felices o afligidos, la bipolaridad es un don. Y entre toda la actuación que se llevo a cabo en el 2010 recuerdo las situaciones pero no los nombres de sus personajes.

Ruido: TOC TOC, BRRRR, BOOM, KABOOM, IIIUUU IIIIUU, AAAAAH. Hay tantas maneras de que un sonido se torne en un ruido, pero acaso para muchos ¿existe siquiera el término? Para un residente de las Vegas, me pregunto si podría concebir esa definición. El ruido, ¿será acaso una molestia? Porque al parecer por exceso de “ruido” la policía es capaz de tocar a tu puerta y exigirte que te detengas pues estás alterando el orden público. ¿Desde cuándo hay un orden público? Las semanas pasan y en el vecindario día tras día se escucha la música que resuena en los oídos como suave melodía, el claxon de los carros que a media noche se ponen a competir unos con otros, el aullar de los perros del vecino que tratan de espantar o pelear con algún intruso aunque más con los gatos, la trompeta del loco y las discusiones del mismo con su hermano que suelen durar mínimo dos horas a menos que esté borracho. Hablando de borrachos, hay un grupo particular que suele estar sentado frente a la tienda y se ponen a gritar canciones como Viejo mi querido viejo y Tú, solo tú, llegas, me dejas y no vuelves. Tal vez logren hacer un repertorio de canciones propias pues algunas no las he escuchado. Muchos suelen molestarse o incomodarse cerca de una persona ruidosa pero eso les haría bien ya que así al menos no llamarían a la policía para que trate de bajar la intensidad de su voz.

Mi oído perfectamente modulado ya no percibe lo que vendría a ser ruido a menos que esté a lado de un parlante que este emitiendo sonidos que resuenan con más intensidad en mi cabeza, aunque admito que mi voz no es lo suficientemente chillona para compararse con éste pues las personas insisten que no me han escuchado, tienen oídos débiles y persisten con su: ¿Qué?, ¿Quéeeee?, No te escucho, acércate más o habla más fuerte. O será que simplemente tienen pereza de escuchar y desean que se los escriba pero temo que luego me digan que no entienden mi letra así que preferible es evitar comunicarse y disfrutar de lo que se conoce como ruido, ignorando muchos factores hasta ahora de la misma palabra.


Random: Lo que sea, cualquiera, etc. Cosas que simplemente aparecen como excusa para evitar un tema al cual tratamos de dar fin en donde de repente se interpone en mi memoria la idea de que alguna vez conocí a Melquíades y sus fabulosos inventos, por eso aún recuerdo la primera vez que observe hielo y me adentré en la alquimia, nunca fui tan ferviente como el Buendía por eso tal vez siempre fue el favorito de Melquíades. Solía mover mis caderas al ritmo de las danzas árabes y atraer muchas miradas pero no tantas como aquellos cadáveres que solían flotar por el río tratando de suministrar espanto en las personas para luego devorarlas.

En la plaza de Amsterdam, la mayor parte de los actos que observaba eran de música, magia, gente disfrazada y en donde pude experimentar el verdadero amor con la muerte, pues me atrajeron sus huesos, su capa negruzca y el leve contacto con su oz. Sentí el mismo escalofrío cuando las luces del cuarto se apagaban y aparecía una gama de puntos rojos, como salpullido que me mantenían a su entera disposición para evitar consumar el sueño. Las pesadillas fueron parte de mi niñez en donde las mejores escenas cinematográficas eras las que yo formaba parte sintiendo completa sincronía con la víctima, me pregunto ¿por qué nunca era el asesino?

En fin como decía o deje de decir nunca se le da un fin a lo random pues aparece de la forma menos esperada mientras escribes, hablas, cantas, un tipo de improvisación que suele ser convincente volviéndose temas de interés pues la última vez salió en una publicación en el periódico.

jueves, 30 de junio de 2011

La metamorfosis del arlequín

Expediente número 23: Vuelven los quejidos e intensos gritos nocturnos, la movilidad es pobre, la boca permanece abierta como si constantemente tuviese hambre o careciera de oxígeno. Visibilidad casi improbable. No percibe a las personas a su alrededor a pesar de esos inmensos ojos pardos, no teme a nada pues aún es leve su conocimiento de lo externo.

He pasado quince años de mi vida, ejerciendo como doctor, la verdad ahora no sabría que otras reacciones esperar de mi persona pues nunca me acostumbre a ser un agente insensible con el sufrimiento de mi paciente, he de admitir que doctores como yo ya no hay. No es que trate de ser superior a los otros pues a lo mejor esa metodología de simplemente tratar de resolver la enfermedad aplicando un diagnóstico adecuado y dando las medicinas factibles para su uso es lo que se debería realizar para entablar una relación profesional entre paciente y doctor.

Me era imposible evitarlo pues aquella criatura tenía uno de los muchos males que aún en la medicina se nos hace tan desconocidos para curar, las enfermedades suelen ser terminales y está no es una excepción, pues se presento este caso en una situación muy común. Jóvenes enamorados tratando de demostrar su amor a través del convencionalismo de entregarse el uno al otro sin conocer los antecedentes previos de la pareja, así se dio la terminación de una relación de pocos días y la concepción de una criatura que ahora tiene 5 meses de nacida. Lo mucho que perjudica la decisión entre dos personas.

Estaba en un cuarto particular, en su respectiva cuna. Su madre ya no la visitaba con frecuencia, le tenía miedo, su aspecto no era favorable en lo absoluto y su mayor fobia fue su nacimiento, el saber que en todo ese tiempo tuvo, “esa cosa metida en mis entrañas alimentándose plácidamente”. Solo podía recordar sus palabras y el hecho de saber que si ella hubiese tenido la oportunidad, el aborto era la opción más benévola que le ofrecía a una criatura como tal.

El nombre de la enfermedad me parecía irrelevante pero a ciertas personas les da curiosidad el saber qué tipo de características debía de tener para ser reconocido como un arlequín. Recuerdo que siempre tuve una fascinación por aquellos personajes pues de joven solía ir al teatro y un día me tope con uno de atuendo colorido, una máscara que le cubría totalmente el rostro y un sombrero que solía variar a preferencia del público de lo cual disfrutaba más el que tenía tres puntas abiertas como una cáscara de banana al revés, que se ajustaba perfectamente a la cabeza de este individuo. Al contrario de ella, que su condición no ponía ninguna sonrisa en mi rostro y su intención no era hacerlo, todo su cuerpo estaba compuesto de escamas, de protuberancias, que la hacían difícil de cuidar pues nadie quería acercarse a ella, por otro lado yo, dentro de todo ese lapso, estuve a su lado y trate de cuidarla como pude, no creo poder hacer más por ella.

Se quebraron todos los cristales, el caos ha iniciado, las personas en los pasillos desaparecen ante la conmoción, aún no se sabe si ha sido un terremoto, una explosión o un atentado por los impuestos que aún no se pagan. La niña debe estar aterrada, lo primordial es sacarla de aquí y ocuparnos del resto luego. Al llegar a la habitación y revisar la cuna no la he encontrado, solo hay rastros de piel carcomida, de escamas expuestas, un poco de baba espesa mezcladas con sangre, como si la piel se le hubiese desprendido. Ni un rastro de la bebe.

De repente he podido divisar la imagen de una joven, de piel pálida, cuerpo de doncella con una bata blanca que al parecer recién había adquirido, con cabellos plateados y aquellos ojos que la han delatado. Ha notado mi presencia y yo la he percibido completamente, sé quién es, se que ahora todo está perdido pues se la verdad de su origen y además presiento el propósito de su cambio pero ya es demasiado tarde, ella se aleja mientras por otro lado mi cuerpo suda, mis pupilas se nublan, pierdo el equilibrio y así mis obras son recompensadas, todo es caos, todo es silencio.

jueves, 23 de junio de 2011

Instrucciones para desenterrar un cadáver

Primordialmente debe asegurarse de que el cadáver tenga menos de 5 meses de estar enterrado porque dentro de ese tiempo aún puede ser partícipe de su descomposición, del aroma estupefaciente de sus dientes maltrechos, las marcas de cirugías que lentamente se van desubicando para poder tocar con firmeza aquellas grasas flácidas de pus tibia. Es por eso que recomiendo esto a aquellos aptos de soportar la compañía de las almas de los difuntos, personas con una curiosidad amena que cumplan con las instrucciones hasta el final, de lo contrario no ofrezco que permanezcan con vida por más de un año, además, asegurarse de no tener ningún problema de salud y finalmente por ningún motivo sonreír o coquetear con el muerto, ha de entender de que si lo hace las consecuencias serán mortíferas de tal modo que no se sorprenda usted ser quien ocupe su lugar o si uno de sus descendientes llegase a tener aquella semilla que mata al embrión y lo expulsa antes de tiempo.

Reconozcamos en dónde puede uno encontrarse un cadáver, en una urna (pero como nos interesa saber su aspecto las dejamos a un lado), en un ataúd, en la tierra, en una caja de 4 x 4, en el fondo de una piscina, en la casa del vecino que suele invitarlos a pasar la noche, en una funda de basura de las que venden en el supermercado, extraviándose y formando parte de aquella montaña de olores que pierde a nuestro ilustre amigo. Pero el objetivo directo de estas instrucciones es cómo desenterrarlo y por eso me tomaré la molestia de detallarle los pasos con la esperanza que no cuestione mis métodos y realice los procedimientos adecuados.

Hay ciertos detalles que usted mismo puede planificar, lo fundamental es los que le indicaré, lea con atención:

1. Halle un sinnúmero de ataúdes que estén localizados de forma comunal, tanto horizontal como verticalmente, recuerde que la separación entre cada tumba estará delimitada por las lápidas de concreto que suelen ubicar en la tierra.
2. Ubíquese frente a la tumba que ha decidido profanar y empiece a dar saltos adversos a las agujas del reloj emitiendo gritos. Agregue lágrimas para que sea más efectivo y logre reconocer que usted acepta la superioridad de estos seres.
3. Flexione sus rodillas de tal forma que estas toquen el suelo y ejerzan un contacto completo con la tierra aunque esta esté mojada o seca.
4. Empiece a tomar la tierra con sus manos, lanzándola sobre su hombro diestro cada vez que realice esta acción, si sus dedos empiezan a sangrar por la presión, no se preocupe eso quiere decir que está cerca de su objetivo.
5. No use ninguna mascarilla para protegerse del aroma del cadáver, debe atenerse a aceptar el hedor que le ofrece para así pasar a un estado de iluminación en donde usted perderá la cordura y empezará a emitir palabras rudimentarias.
6. Al encontrar la superficie del ataúd, ponga sus manos en una posición similar a cuando realiza flexiones, con las rodillas entre estas y la frente tocando el féretro.
7. De dos ligeros golpes con su cabeza para liberarse de su trance.
8. Levante con sumo cuidado la tapa del ataúd.
9. Acorte la distancia que ejerzan usted y su muerto. Obsérvelo, aprécielo, recuérdelo.


Con estas simples indicaciones usted habrá logrado desenterrar un cadáver, las intenciones que tenga con este ser son secundarias pero no olvide que ante ninguna circunstancia debe tocar sus párpados porque sino advierto que tendrá una ceguera permanente que será consumida por la imagen consecutiva de este muerto, a menos que esa sea su intención.