miércoles, 1 de junio de 2011

Cicatriz de carne II

Posiblemente el tiempo haya jugado mucho con los recuerdos que poseía, pues ahí estaba ella, se encontraba con aquella mirada ausente, perdida en uno de sus libros, extraviándose entre las líneas del texto y empezando a ver imágenes que le susurraban, la acosaban, la atraían hacia un mundo de fantasía y siempre llegaba él, un gallardo mago con antifaz que la invitaba a permanecer a su lado, en silencio, mientras el entorno se distorsionaba a voluntad y ella volvía a despertar abruptamente.

Revisaba las páginas tratando de ubicarlo inútilmente hasta luego suspirar y ceder ante las sensaciones que impregnaban los contextos de vasta complicación, sus manos temblorosas posándose en sus caderas mientras su cuerpo reposaba contra el muro delicadamente convirtiéndola en cristal ante su figura endeble. Aquel respirar lento no encontraba tranquilidad o sincronía con su corazón, pues sus labios lentamente empezaban a entablar conversaciones imaginarias, pensando que al darse la vuelta él aparecería y la tomaría entre sus brazos, haciéndola suya, dejándola exhausta y finalmente sacándola de aquella realidad que le aburría por su excesiva monotonía.

Los comienzos suelen ser los que ocasionan aquellas ilusiones, en donde los ojos se entrecierran y no deja que la luz traspase en su totalidad. Nuevamente era el momento, porque todo solía ocurrir dos horas antes de la medianoche, los escapes en donde se encerraba en la biblioteca se volvían más constantes y los lapsos en donde sus lecturas eran cortas, pues ya la costumbre le había permitido a sus ojos hallar las páginas donde él estaba, para nuevamente regresar a un sueño que empezaba a extenderse. Finalizaba antes de que el reloj cesara el movimiento convirtiéndose en ruido, un ruido estridente que era ocasionado por la alarma de algún carro o el incesante pleito de los vecinos, en esos momentos yacía de vuelta en su cama con las manos sujetando las páginas de algún libro con fuerza, desquebrajando los bordes y dañando su fino aroma a nuevo.

Empezaba a evitar los espejos, pasaba cerca de estos y sentía como si en ellos se reflejaran una sombra multicolor de proporciones falsas. Un día, por alguna razón, sintió unas extrañas urgencias de verse, se sentía extraviada y sus memorias no le ayudaban a recordar su verdadera imagen. Había pasado la mayor parte de su tiempo en aquellas realidades estrechas pues no podía desafiar los juegos de su anfitrión que elegía por donde guiarla a tal punto que a veces la dejaba extraviada a propósito. Había un encanto propio de él hacia la cara de espanto de su víctima, sin olvidar cómo le atraían sus lágrimas que solían dejarla expuesta a ser ofuscada por los otros bultos de papel que se formaban a su alrededor. Al volver a lado de ese ser que la dejaba esperar, se percataba como cada vez él fijaba el momento de buscarla y cómo las acciones la volvían más sumisa a constiparse vehementemente entre sus cuerdas de titiritero.

Y ante su reflejo, un grito corto el encanto de esa mañana soleada y sus manos se posicionaron en sus labios pálidos, tratando de ocultar aquel sonido que la llevaría a ser partícipe de interrogatorios exhaustivos y exámenes minuciosos. Sus pupilas estaban desapareciendo, era imposible distinguir el color castaño que alguna vez tuvieron, temía parpadear pues el presentimiento de que se desvanecieran era probable, sus uñas se clavaban con fuerza contra su piel mientras su mente la estaba obligando a regresar a aquel mundo en donde un canto de melodías fúnebres la atraparía para no soltarla. Su cuerpo había generado una adicción a ese mundo de fantásticos seres irreales que solían incitarla a volver.

Notó que habían suturas en ciertas facciones de su imagen, sus uñas se iban clavando cada vez más mientras su voluntad imperaban a sus ojos en permanecer abiertos. Los libros dejaron de ser necesarios para poder mirar al reverso del papel, así fue que antes de la hora acordada su cuerpo empezó a trasladarse hacia el balcón en donde solían permanecer sentados, ofreciéndose un amor irreal pero irremplazable, hasta ese momento. Las puertas que daban hacia ese lugar estaban entreabiertas por lo que notó sin necesidad de mirar al otro lado como aquel sol propicio de calidez le mostraba sombras que mutuamente se estaban corrompiendo y complementando, permitiéndole saber la farsa de la realidad a la cual era parte, sus ojos seguían evocando aquel paisaje que empezaba a quemar su cuerpo, propiciándole muerte.

Se sintió sucia, inmunda, su propia carne olía a bacalao mientras empezaba a comprender las acciones que este ser propicio de virtudes mágicas hizo, apresándola en su caja de trucos baratos hasta ese momento que había encontrado la forma de encontrar la cortina en donde se deshacen los espejismos. Ya era demasiado tarde, se había perjudicado a más no poder al creer sus mentiras y a pretender imaginar que saldrían palomas de su traje, sus intenciones eran claras y su deseo era abismal pues no logró conformarse nunca, sus ayudantes al parecer eran varias y como tales debían servirle.

Aquella conexión lentamente se fue perdiendo por aquellas sutiles lágrimas que empezaban a brotar nublando la entrada, mientras aprovechando el descuido, buscó un frasco de alfileres con las puntas de los dedos ligeramente entumecidos y empezó a clavarlos en sus pupilas que eran la causa de que sus visitas a ese sitio se frecuentaran. Así fue cómo su voz se iba apagando en un llanto dulce y las pupilas finalmente se estancaron de tal forma que no volverían a olvidar los últimos recuerdos que le quedaron de su habitación, del cual ahora solo formaban parte, las hojas carcomidas y el trastorno por usar aquella chaqueta blanca que le ajustaban al cuerpo.


5 comentarios:

  1. Volviste a ser compleja. En realidad, creo que esta vez logras ser más precisa en tu complejidad y entendí que el amor imposible de la muchacha le dejó una cicatriz en la mano. Ahora, me parece bastante bizarro el inicio de tu cuento, supongo que es ahí donde empieza la travesía en busca de este mago. Pero el párrafo previo al final no lo entendí muy bien, claro, en relación al anterior que narra cómo le dejó la cicatriz en la mano. Hay imágenes muy bien logradas como:

    Los comienzos suelen ser los que ocasionan aquellas ilusiones, en donde los ojos se entrecierran y no deja que la luz traspase en su totalidad.

    Y mi favorita:

    Regresaba a las páginas tratando de ubicarlo inútilmente hasta luego suspirar y ceder ante las sensaciones que impregnaban los contextos de vasta complicación, sus manos temblorosas posándose en sus caderas mientras su cuerpo reposaba con delicadeza en contra del muro convirtiéndola en cristal ante su figura tan endeble.

    Sin embargo, hay cosas como aquel penultimo párrafo que, para mí es un poco innecesarias.

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  2. Me olvidaba: Gracias por quebrar el cliché del príncipe e incluir a las fantasías amorosas un nuevo miembro: un mago. Es muy interesante porque no es un mago cualquiera, sino un mago malo (cual Rasputin) que encanta a la muchacha de tu relato.

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  3. Uh! Si la consigna era una historia de amor no correspondido y con estructura clàsica, entonces, me pierdo en el texto porque no la veo. Ademàs, me confunde este pàrrafo: "Notó que habían suturas en ciertas facciones de su imagen, sus uñas se iban clavando cada vez más mientras su voluntad imperaban a sus ojos en permanecer abiertos." No sé donde va y que quiere decir.

    Creo que hay cosas que se pudieron haber dicho de forma más claras, sin mucho lenguaje poético: "Había pasado la mayor parte de su tiempo en aquellas realidades estrechas pues no podía desafiar los juegos de su anfitrión que elegía por donde guiarla a tal punto que a veces la dejaba extraviada a propósito." No podía contradecirlo?

    Tal vez, simplemente, estoy pluto!

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  4. La parte por el todo, deberías mencionar el todo, menciónalo porque me confundo, ¿el amor no correspondido es con el personaje de un libro? No comprendo para ser sincera.

    Eres muy buena para las imágenes, tanto que tus relatos suelen convertirse en un río de imágenes donde creo que falta un poco de orden para que tengan completo sentido.

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