El protagonista, un joven de treinta años, (el narrador tiene 40 y quiere simular que aún puede considerarse joven) con problemas de atención y actualmente ejerce su profesión como detective. Su apodo es mano negra (el narrador no quiere darle una identidad pues piensa que su detective podría perder su encanto si llegase a poner un nombre común o un nombre banal aunque ya considera que ha cometido errores y tampoco los justificará) y su primer oficio será seguir el rastro de un acosador que ha estado molestando a la hija del alcalde (Nuestro narrador está muy acostumbrado a observar a las familias de los políticos ser quienes salen más perjudicadas que los mismos).
- Mano negra, te he llamado porque Clara siente que va a morir pronto
- ¿Cómo es eso señor, por qué ella tendría un presentimiento como tal?
- Recientemente ha recibido cartas en donde una persona ha estado confesándole un amor que siente que la perjudicará a largo plazo.
(En este momento el narrador se detiene y oculta la escena para que no se vean las cartas en donde su detective conocerá a profundidad el problema).
- Clara tiene razón señor, lo mejor será empezar a encontrar a este individuo pues si las cartas continúan como las últimas no creo que ella siga con vida por más de una semana.
(El narrador recuerda esa frase de su médico que se la dijo tan cordialmente hace 6 días, 23 horas y 58 minutos)
Mano negra sale a la calle y empieza a rebuscar en su bolsillo las cartas, observando con detenimiento las fechas, direcciones, escrituras que podrían ayudarle para su investigación. De repente observa una cafetería, el aroma le atrae y decide detenerse a descansar para así luego preocuparse en Clara (Al narrador le ha provocado café y se ha preparado una taza para así continuar).
Un expresso ha llegado a su mesa y con apuro se lo ha terminado, ha dejado las cartas revueltas alado de la taza vacía y se ha ido. Al ir paseando nuevamente por la calle, se encuentra con un antiguo compañero de habitación y este ha decidido invitarle a cenar con su familia, mano negra no se ha negado y entre las conversaciones ha quedado muy complacido con saber que ha conseguido su primer trabajo de investigación (El narrador ha dejado en ridículo a su personaje por haber perdido las cartas, los siete días se cumplen y antes de morir piensa en Clara).
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