Semen con sangre.
En tu nacimiento, no emitiste ningún sonido de llanto, no hubo rastro de calvicie o cuerpo frágil. Te presentaste fuerte mientras pisabas el caparazón marítimo que te había acuñado, pues naciste entre las olas. Fuiste engendrada para dar amor y hasta hoy has enamorado ya a tantos con tu belleza seductora, logrando propagar la masturbación.
Horas.
Y así los relojes se derriten, las manecillas no giran, el tiempo se torna ilimitado, esperando a que mi prometida llegue.
Gritos.
¡AAAAAAAAAAAH! , grita.
¡AAAAAAAAAAAAAH!, gritan.
El museo, la biblioteca, la iglesia, la clase, la reunión de aniversario, la boda de tu ex amante, el enterarte de que tu esposa no es huérfana, no lo olviden.
¡AAAAAAAAAAAAAAH!, gritemos.
Máquina de nubes.
Las contemplaba desde la cima, danzando ante mí, incitándome a tocarlas, detrás no hay nada más que espectadores que tratan de ver lo que observo con tanto ahínco. He decidido paralizarme eternamente para no dejarlas nunca solas. Meneando sus cuerpos exóticos, nuevamente convirtiéndose en lluvia, evaporándose y regresando a mí más hermosas. Pero lo cierto es, que ustedes me controlan, soy un mero disfraz que aparenta estar enamorado, pues sufro un castigo como Prometeo. De mis ojos agujerados salen estas ingratas que advierten que si me voltease quien me vea ocupará mi lugar, solo que como soy mudo no puedo quejarme.
La Lisa está mona.
Sonrío pero no para ti. Me ves hermosa, me veo hermosa. Sabes que me deseas pues yo misma me deseo. Me contemplas con tus ojos, me contemplo en tus ojos. No habrá mayor dicha para mí si no sufres por mí. Así que sufre, sufre más, pues nunca lograrás obtener mis secretos. Sonrío, tú mueres.
No hay comentarios:
Publicar un comentario